Antes preparaban propuestas de forma reactiva, sin visibilidad de qué salía a concurso con antelación. Con Armilar multiplicaron por cuatro su participación sin multiplicar el equipo.
Calidad sobre precio en cada propuesta.
Competían constantemente contra ofertas más baratas. Con la información de mercado de Armilar, empezaron a justificar precio con datos en vez de bajar margen para ganar.
Mayor volumen de licitaciones gestionadas, con tasa de éxito en aumento.
El cuello de botella no era encontrar concursos, era filtrar cuáles valía la pena preparar. Armilar les permitió priorizar antes de invertir tiempo en una propuesta.