Licitaciones en el Cuarto Trimestre: El Pico que Define el Año
Cada mes, miles de contratos menores se adjudican en España. Importes que individualmente parecen pequeños, pero que en conjunto representan una parte significativa del gasto público total.
El problema no es que estas oportunidades no existan. El problema es que la mayoría de empresas que venden al sector público nunca las ve.
El punto ciego del mercado
El sector público español tiene un comportamiento estacional que se repite sin variación desde hace cinco años. El cuarto trimestre, octubre, noviembre y diciembre, concentra más volumen de licitaciones que cualquier otro período del año. No es una anomalía ni depende del ciclo económico. Es un patrón estructural que responde a una sola causa: las administraciones cierran su ejercicio fiscal el 31 de diciembre y el presupuesto no ejecutado no se transfiere al año siguiente.
El resultado es una aceleración de la contratación en los últimos meses del año que genera uno de los momentos de mayor actividad para cualquier empresa proveedora del sector público. El problema es que la mayoría llega a este período sin haberse preparado para él.
Cinco años de datos: el patrón no falla
Los datos de la Oficina Independiente de Regulación y Supervisión de la Contratación (OIReScon) confirman que el cuarto trimestre ha sido el de mayor volumen de licitaciones en cada uno de los últimos cinco ejercicios. Sin excepción.
| Año | T1 (M€) | T2 (M€) | T3 (M€) | T4 (M€) |
|---|---|---|---|---|
| 2021 | 18.645 | 21.560 | 22.833 | 32.756 |
| 2022 | 18.080 | 25.836 | 25.584 | 30.078 |
| 2023 | 27.628 | 27.267 | 21.258 | 29.949 |
| 2024 | 22.698 | 28.287 | 25.795 | 35.823 |
| 2025 | 25.792 | 33.222 | 29.854 | 55.051 |
El cuarto trimestre de 2025 marcó el nivel más alto de la serie histórica: 55.051 millones de euros, un 53,67% por encima del mismo período del año anterior. En adjudicaciones, el incremento fue aún más pronunciado: 45.577 millones de euros adjudicados en el trimestre, el importe más alto registrado en un solo período desde que existen datos, con un aumento del 106,45% respecto al cuarto trimestre de 2024.Dentro del trimestre, diciembre concentra la mayor actividad. En 2025 fue el mes con mayor volumen de licitaciones del año completo, con 4.506 millones de euros publicados en ese único mes.
Por qué ocurre y por qué no va a cambiar
La causa es presupuestaria y está codificada en la estructura del gasto público español. Las administraciones reciben una dotación anual que deben ejecutar antes del cierre del ejercicio. Lo que no se gasta en el año no se acumula ni se transfiere al siguiente: se devuelve.
Esto genera una presión de ejecución que se intensifica conforme avanza el año. En el primer trimestre los organismos están procesando los presupuestos aprobados. En el segundo y tercer trimestre la actividad es más uniforme. En octubre, con el año fiscal a 90 días de cerrarse, el ritmo de contratación se dispara.
El patrón no depende de la política presupuestaria de turno. Está integrado en cómo funciona la administración pública española y se repite de forma consistente en cada uno de los cinco años de la serie disponible.

Lo que el dato revela para los proveedores
El cuarto trimestre es la mayor concentración de oportunidades del año. También es el período donde más empresas proveedoras llegan tarde o llegan mal preparadas.
Llegar tarde significa enterarse de una licitación cuando el plazo de presentación ya está corriendo y no hay tiempo para preparar una oferta competitiva. Llegar mal significa presentarse a un contrato sin conocer quién es el adjudicatario actual, a qué precio ganó y qué probabilidad real existe de desplazarlo.
Hay un dato que resume el problema estructural del mercado: la concurrencia media en licitaciones públicas se situó en 2,82 licitadores por contrato durante 2025. Cuatro de cada diez adjudicaciones recibieron una única oferta. En un mercado donde el volumen de oportunidades creció un 53% en el cuarto trimestre, casi la mitad de los contratos se adjudican sin competencia real. No porque los contratos no sean atractivos, sino porque la mayoría de las empresas no accede a las oportunidades en el momento en que todavía puede hacer algo con ellas.
El error de prepararse cuando ya empezó
La preparación para el cuarto trimestre no empieza en octubre. Empieza en julio o agosto, cuando el año fiscal todavía tiene margen real para actuar.
El motivo es el ciclo de los contratos. Si una administración tiene un contrato de servicios que vence en noviembre y necesita renovarlo antes del cierre del ejercicio, el proceso de cotización se inicia habitualmente entre 60 y 90 días antes del vencimiento. Un proveedor que entra en ese proceso en octubre, cuando el organismo ya está pidiendo ofertas, no está participando en la competencia real. Está cubriendo el expediente.

El proveedor que llega en agosto, cuando el contrato todavía está en ejecución y la próxima necesidad ya es predecible, tiene tres meses para construir contexto, establecer contacto y preparar una propuesta con información real de mercado.Los contratos menores, que representan el 69% de todas las adjudicaciones del sector público español, siguen exactamente esta lógica. Sin convocatoria previa y sin publicación anticipada, el comprador elige entre los proveedores que ya conoce cuando necesita resolver algo antes del cierre del año. Si no estás en su radar antes de que empiece el proceso, no existes en esa ronda.

Qué hace Armilar
El cuarto trimestre de 2025 registró el mayor volumen de adjudicaciones de la serie histórica: 45.577 millones de euros. Y la concurrencia media se situó en 2,82 licitadores por contrato. Cuatro de cada diez adjudicaciones recibieron una única oferta.
Eso no indica que el mercado sea poco competitivo. Indica que la mayoría de los proveedores no llega en condiciones de competir. Los que sí llegan preparados operan, en la práctica, en un mercado con menos presión de la que sugiere el volumen.
Armilar resuelve las cuatro fricciones concretas que separan a los proveedores que llegan preparados de los que llegan tarde.
La primera es saber qué vence. Armilar detecta automáticamente qué contratos del sector público español expiran en los próximos 90, 60 y 30 días en tu categoría y geografía. Esa lista, generada en julio o agosto, es el punto de partida del trabajo comercial para el cuarto trimestre.
La segunda es saber quién tiene el contrato. Para cada contrato próximo a vencer, Armilar identifica al adjudicatario actual, el precio al que ganó y el historial de su relación con ese organismo. Con ese dato se calibra la propuesta económica y se evalúa si la relación establecida es vulnerable o consolidada.
La tercera es saber cuándo llegar. Armilar calcula la ventana de contacto óptima para cada contrato: el período entre la publicación de la adjudicación actual y el inicio estimado del próximo proceso de cotización. Ese cálculo elimina el margen de error en el timing de la acción comercial.
La cuarta es saber dónde poner el esfuerzo. No todos los contratos que vencen en el cuarto trimestre vuelven a licitarse. Armilar estima la probabilidad de reapertura de cada contrato basándose en el historial del organismo: si habitualmente renueva por el mismo procedimiento, cambia de proveedor con regularidad o modifica la modalidad contractual. Ese filtro decide en qué contratos invertir el tiempo del equipo y en cuáles no.
El resultado es un calendario de oportunidades para el cuarto trimestre construido en julio, no en octubre. Los equipos comerciales que lo usan no reaccionan al mercado cuando ya está lleno. Llegan cuando todavía hay espacio para construir una propuesta con ventaja real.
Lo que más nos preguntan
¿Por qué el cuarto trimestre concentra más licitaciones que el resto del año?
¿Cuándo es el mejor momento para empezar a preparar el cuarto trimestre?
¿Todos los sectores experimentan el mismo pico en el cuarto trimestre?
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